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Sobre el proyecto de la residencia Arana y las declaraciones del Lehendakari, la Comisión Ejecutiva de Euskadi quiere manifestar:

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  1. Discrepar en política y sobre la acción institucional constituye un ejercicio democrático, también entre los socios de Gobierno cuando las diferencias son palpables. Sobre el proyecto del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para la residencia Arana se han pronunciado numerosos cargos orgánicos e institucionales del PNV, entre otros, el alcalde de Vitoria-Gasteiz, el diputado general de Álava, el portavoz del Gobierno Vasco, la consejera de Políticas Sociales, el portavoz en el Congreso de los Diputados, el alcalde de San Sebastián o el responsable de política institucional del PNV, además del lehendakari. ¿Cabe entender que lo han hecho con ánimo de polemizar o de aumentar la crispación?
  1. Menos democrático que discrepar es ocultar algunos hechos probados, demostrables y reconocidos, en algún caso, como las reuniones mantenidas entre las dos administraciones para trasladar la información sobre este proyecto, o negar la necesidad de plazas en Euskadi para la atención de los refugiados, el hecho incontestable de que la competencia en esta materia corresponde al Gobierno de España o que éste es un proyecto impulsado y financiado con fondos europeos.
  1. La utilización de términos como guetización o las referencias a un hipotético conflicto social al referirse a un centro como el que nos ocupa contribuyen a que la percepción de la ciudadanía pueda verse mediatizada. No podemos ni debemos -es nuestra obligación ser cuidadosos­­- alimentar sentimientos irracionales de rechazo a las personas refugiadas extranjeras por el hecho de que lo sean, más aún cuando son víctimas de vulneraciones de derechos e, incluso, su vida está en riesgo. Afirmar esto no contribuye a la crispación. Es precisamente una llamada a la responsabilidad.
  1. Sobre el exilio y la persecución ideológica, el Partido Socialista tiene una experiencia que es sobradamente conocida, con múltiples caras, de la que sabe la sociedad vasca, una historia compartida, en ocasiones, con el nacionalismo vasco. Por esa razón, apelamos a la respuesta solidaria, a nuestra obligación de enfrentarnos a las injusticias que, como la guerra en Ucrania, se nos muestran todos los días con crudeza en las personas que llaman a nuestra puerta.